Cómo ahorrar energía al usar electrodomésticos

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Los electrodomésticos son uno de los elementos que más influyen en el importe de la factura de la luz. Para ahorrar, es imprescindible prestar atención a su consumo y al uso que hacemos de ellos.

Según el tipo de electrodomésticos que tengamos en casa, el consumo energético de la vivienda puede variar considerablemente, suponiendo un aumento o una reducción en la factura de la luz. Tener en cuenta determinadas consideraciones a la hora de elegirlos es fundamental para tener un consumo más eficiente.


¿Electrodomésticos con luz o con gas?

Las decisiones que tomemos a la hora de hacer la instalación energética en casa influirán en el tipo de electrodomésticos que podamos utilizar en nuestra vivienda. Y es que hay algunos electrodomésticos que funcionan mejor con una fuente de energía u otra.

Por normal general, la instalación eléctrica es la que se utiliza para obtener corriente y poder utilizar los electrodomésticos tanto en la cocina como en el baño. De ahí el nombre de los aparatos: electro- domésticos. Sin embargo, hay algunos aparatos cuyo consumo se vuelve más eficiente con otras alternativas energéticas como el gas natural, que ya de por sí es más barato que la electricidad.

A los electrodomésticos que utilizan gas natural para funcionar se les conoce como gasodomésticos. Es cierto que, de primeras, el precio de estos aparatos es algo mayor a los electrodomésticos convencionales debido a que aún están en desarrollo, pero a cambio, el ahorro en la factura mes a mes es considerable.

Más allá de la cocina de gas o el calentador del agua corriente sanitaria, en el mercado se pueden encontrar vitrocerámicas de gas, hornos de gas y lavadoras biotérmicas, entre otros.

Si tienes dudas de cuál es el mejor suministro para tu hogar, consulta con un experto para que valore qué tipo de energía te conviene más según los electrodomésticos que utilizas.

¿Cuánto gasta cada electrodoméstico?

Cada uno de los electrodomésticos que tenemos en casa necesita una determinada cantidad de energía para funcionar. Esta medida se expresa en vatios (W) y en la mayoría de los casos viene indicada tanto en la caja como en el propio aparato. Es la potencia eléctrica que requieren para estar activos realizando su función correctamente.

La suma de todos ellos puede llegar a suponer el 55% del importe de la factura de la luz, por lo que controlar al máximo este aspecto es fundamental para ahorrar

¿Qué electrodomésticos gastan más?

Normalmente, entre más pesada sea la tarea a llevar a cabo, más potencia precisará el electrodoméstico para funcionar. De ahí que un frigorífico o un horno consuman más energía que un secador de pelo o un cepillo de dientes eléctrico.

Por esta razón, dentro de las variaciones que puedan existir entre los distintos fabricantes, los electrodomésticos del mismo tipo y gama gastarán más o menos la misma cantidad de luz.

En este gráfico, te mostramos de forma orientativa el porcentaje de consumo en la factura de la luz de los electrodomésticos que más gastan, según el informe de Consumos del Sector Residencial en España del IDAE:

 

Electrodomésticos eficientes

En pos de reducir el consumo energético tanto por el respeto al medio ambiente como por el ahorro económico, muchos fabricantes se han sumado al desarrollo de electrodomésticos eficientes. Cada vez es más frecuente, por ejemplo, ver programas 'eco' en grandes electrodomésticos como lavadoras, secadoras o lavavajillas. Estos, además de evitar el uso del agua caliente, hacen un consumo más responsable de la energía para conseguir su cometido.

Los electrodomésticos eficientes pueden llegar a consumir hasta tres veces menos energía que uno convencional. Si lo multiplicas por el número de facturas de la luz en las que va influir cada uno de tus aparatos, el ahorro a la larga es más que notable. De hecho, en electrodomésticos de mínimo consumo garantizado (A+++), la diferencia de precio inicial se amortiza en el primer año a través de facturas menos abultadas.

Además, la regulación establece normas cada vez más estrictas tanto en la fabricación de los electrodomésticos como en el consumo para el que se diseñan, por lo que a las compañías que los fabrican no les ha quedado otra que ajustarse a los nuevos estándares de calidad y eficiencia energética.

La etiqueta energética de los electrodomésticos

La etiqueta de eficiencia energética es la pegatina que, desde hace algunos años, deben llevar todos los electrodomésticos que suelen tener un consumo bastante alto (lavadoras, secadoras, hornos...) o continuo (frigoríficos, congeladores, aires acondicionados...) para indicar qué tan eficientes son.

Además, estas etiquetas suelen incluir otra información acerca del gasto del electrodoméstico que puede ser de interés para el usuario, como el consumo de agua de una lavadora o el poder de congelación de un frigorífico. Estas etiquetas definen la clase energética del aparato a través de dos códigos: letra y color.

  1. Letra: de la A a la G, siendo la A la más eficiente y la G la que más gasto implica. Dentro de la letra A, puedes encontrar A+, A++ y A+++; cuantos más símbolos '+', más eficiente energéticamente es el electrodoméstico.
  2. Color: del verde al rojo, pasando por amarillos y naranjas. Verde para el más eficaz; rojo para el menos eficiente.
etiqueta de calificacion energetica

Para asignar el código de eficiencia de cada electrodoméstico se utiliza el consumo anual de referencia, que corresponde a la clase D. La clase energética se otorga en función del porcentaje de ahorro en el consumo que consiga el aparato con respecto al modelo de referencia.

Porcentaje de ahorro por calificación energética respecto al modelo de referencia
Calificación energética Lavadora Frigorífico Lavavajillas

A+++

<53% <20% <55%
A++ 53-60% 20-30% 55-62%
A+ 60-68% 30-40% 62-70%
A 68-78% 40-50% 70-79%
B 78-88% 50-68% 79-89%
C 88-100% 68-86% 89-100%
D >100% 86-100% >100%

*Según la normativa europea que suscribe el Real Decreto 1390/2011

Trucos para ahorrar luz con los electrodomésticos

A la hora de ahorrar en la factura de la luz a través de nuestros electrodomésticos, la primera premisa es cambiarlos por unos más eficientes. Pero si ya cuentas con electrodomésticos eficientes o no tienes la posibilidad de cambiarlos de buenas a primeras, también existen pequeños trucos que puedes poner en práctica para ahorrar unos euros en tu factura energética.

  • Apaga los aparatos que tengas en stand by, este modo también consume
  • Aprovecha el calor residual de la cocina para terminar de hacer tus preparaciones o para mantenerlos a buena temperatura hasta el momento de comer
  • Mantén en buen estado el aislamiento de tu vivienda para que el efecto de tu climatizador no se escape por las rendijas
  • Utiliza los programas 'eco' en los electrodomésticos que lo tengan disponible
  • Huye de los programas rápidos, ya que gastan más energía para hacerlo todo en menos tiempo
  • Regula a temperatura estable la capacidad de enfriamiento de tu frigorífico según la cantidad de alimentos que contenga
  • Utiliza el prelavado de la lavadora sólo cuando la ropa esté muy sucia
  • Utiliza la secadora sólo cuando no puedas tender la ropa al sol, y procura que el programa de centrifugado de la lavadora la haya dejado bien escurrida
  • Limpia la parte trasera del frigorífico para que el polvo no sobrecargue los condensadores
  • Organiza la nevera correctamente de forma que los alimentos que más frío necesiten estén en la parte superior y los que menos, en la de abajo
  • Evita utilizar la plancha de la ropa para una única prenda; es mejor que aproveches el tirón de luz y te organices en tandas de planchado
  • Nunca introduzcas alimentos calientes directamente en el frigorífico; deja que se enfríen a temperatura ambiente o la nevera tendrá que combatir el aumento de temperatura interior con un sobreesfuerzo energético
  • Si tienes termo eléctrico para el agua, no lo enchufes y desenchufes constantemente, ya que el agua se calentará y enfriará todo el rato
  • Controla la cantidad de detergente que pones en la lavadora, ya que seguirá lavando hasta que no detecte que queda jabón
  • No utilices programas de media carga para lavadoras y lavavajillas cuando vayan llenos; será contraproducente y al final tendrás que ponerlo de nuevo
  • Evita poner la climatización a temperaturas límite: en verano, no bajes de los 24 o 25 grados; en invierno, a 19 grados podrás mantener una buena temperatura a la que estar a gusto en casa
  • No abras y cierres neveras y congeladores muchas veces y comprueba que siempre quedan bien cerrados

Y aún con todo, siempre hay dos cambios que puedes hacer en tu contrato de la luz para reducir el importe de tus próximas facturas: bajar la potencia contratada y cambiar la tarifa de la luz.

Cómo bajar la potencia contratada

La potencia contratada es la cantidad de kW que podemos conectar en nuestra casa, es decir, la cantidad de aparatos que podemos conectar a la vez.

Si la potencia que tenemos contratada es insuficiente, seguro que cada dos por tres saltan los plomos. O lo que es lo mismo, el limitador de potencia corta el suministro y te quedas sin luz. Sin embargo, si esto no te ha pasado nunca y crees que el importe de tu factura es excesivo para el consumo energético que haces, puede que te convenga revisar la potencia eléctrica de tu casa.

El importe que se paga por la potencia contratada en la factura de la luz corresponde al término fijo, por lo que al reducirla estaremos disminuyendo el gasto directamente.

Para saber hasta dónde puedes bajar la potencia contratada de tu vivienda, sería interesante que consultaras con un electricista experto, que vea tus facturas y visite tu instalación doméstica para saber cuál es el consumo real de tus electrodomésticos. En cualquier caso, te recomendamos que no bajes más de un nivel de potencia de golpe.

Con la bajada sólo deberás abonar los derechos de enganche (9,04€+IVA), pero sólo se puede hacer una vez al año, así que si te quedas corto y quieres volver a subir la potencia, deberás esperar a que se cumpla el plazo.

Cómo cambiar de tarifa de la luz

El cambio de tarifa de la luz es otra de las formas seguras de ahorro, ya que permite adecuar las condiciones del contrato de electricidad al consumo particular de cada hogar.

Antes de hacer ningún cambio, conviene que sepas que en el mercado puedes encontrar dos tipos de tarifas de la luz: las que pertenecen al mercado regulado y las que del mercado libre.

Las tarifas del mercado regulado de la electricidad son las de Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC), que antes se conocían como Tarifas de Último Recurso (TUR). Sus precios están marcados por el Gobierno y Red Eléctrica de España, por lo que es independiente de la comercializadora con la que tengas contratada la luz.

Para contratar este tipo de tarifa tienes que contactar con una Comercializadora de Referencia, que son las que tienen la aprobación del Gobierno para dar este servicio, y decirle que te quieres pasar a PVPC. Y dentro de esta, podrás acogerte a la tarifa de luz por horas, al Precio Medio Ponderado PMP o a la tarifa fija anual.

Por otro lado, las tarifas del mercado libre son las que ofertan las propias comercializadoras eléctricas, que tienen la posibilidad de incluir descuentos y otras ventajas en su contratación. Estas tarifas son las que ofrecen comercializadoras al uso como Iberdrola, Endesa, Holaluz, EDP, etc.

En este caso, puedes encontrar una gran cantidad de tarifas diferentes que buscan adaptarse lo mejor posible a tu perfil de consumo. Si no tienes claro cuál es la tarifa que más te conviene y necesitas la ayuda de un experto, ponte en contacto con nuestros asesores energéticos y ellos te ayudarán a elegir la mejor tarifa de la luz para ti.