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Cuál es la diferencia entre kW y kWh

Las dos unidades que intervienen en la factura de la luz son el kW y el kWh. Una se utiliza para medir la potencia y la otra para medir el consumo. Es importante tener en cuenta ambas para saber cuál es la tarifa de luz más barata para el consumidor, ya que el precio del kW y del kWh serán los que determinen el importe a pagar en los recibos.



¿Qué es un kW?

El kilovatio (kW) es la unidad que se utiliza para medir la potencia eléctrica. Su unidad básica es el vatio (W), que equivale a un julio (J) por segundo. Un kW son 1.000 W.

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Como tal, el kW expresa la cantidad de energía suministrada. Por ejemplo, los electrodomésticos expresan la cantidad de energía que necesitan para funcionar en kW. Una bombilla tradicional, por ejemplo, necesita 60 W para funcionar.

En el suministro eléctrico, los kW se utilizan para expresar la potencia contratada por la vivienda o inmueble. Esta definirá la cantidad de electrodomésticos que se puedan tener funcionando a la vez, ya que supondrá el acceso a una cantidad determinada de energía.

La cantidad de kW de potencia contratada dependerá del tipo de instalación eléctrica que tenga la vivienda. Si la instalación es monofásica, todos los kW de potencia podrán ser utilizados a lo largo de todo el circuito de instalación. Si la instalación es trifásica, cada uno de los circuitos tendrá acceso a una cantidad concreta de kW.

Debes tener presente que cada kW contratado tiene un coste estimado de 5 € en cada factura de luz. Para pagar solo por la potencia que necesitas, es importante que calcules y ajustes tus kW contratado.

¿Qué es un kWh?

El kilovatio hora (kWh) es la unidad que expresa la relación entre energía y tiempo. Esta es la que se utiliza para medir el consumo de energía en kilovatios por hora.

Actualmente, el kWh es el que utiliza el sector energético para facturar a los consumidores su gasto tanto de luz como de gas natural.

En el caso del gas natural, aunque en el mercado mayorista se mide en metros cúbicos (su capacidad en m3), se utiliza un factor de conversión para hallar la equivalencia en kWh y poder facturar el consumo con mayor claridad al cliente. Así, el precio del kWh dependerá del precio del metro cúbico de gas natural.

Para saber cuántos kWh se han consumido en un punto de suministro es necesario instalar un contador capaz de registrar la cantidad de energía que se ha utilizado. Para ello, el contador eléctrico o de gas se coloca en la intersección entre la instalación del inmueble y la acometida que conecta directamente con la red de distribución.

El contador de luz debe instalarlo la distribuidora eléctrica, mientras que el de gas natural deberá ser instalado y precintado por una distribuidora de gas.

¿Cómo afectan el kW y el kWh a la factura de energía?

Tanto el kW como el kWh son los responsables de gran parte del importe de la factura de la luz y del gas natural. ¿Por qué? Porque uno expresa el precio por la potencia (en el caso de la luz) y el otro el precio por el consumo de energía junto a la cantidad de consumo producida.

 Precio kW y kWh en la factura de la luz

En la factura de la luz afectan el precio del kW y el del kWh. El precio del kW definirá cuánto hay que pagar por el término de potencia. Este se calcula multiplicando el precio del kW por la cantidad de kW de potencia contratada. Así, cuanta más potencia eléctrica haya en la vivienda, más habrá que abonar por este concepto.

Por otro lado, el kWh afectará al término de consumo de la factura de dos formas:

  • Por el precio del kWh
  • Por la cantidad de kWh consumidos

Así, en este caso, será necesario multiplicar el precio del kWh por la cantidad de kWh utilizados durante el periodo de facturación para hallar el importe total a pagar por la energía consumida.

 Precio kW y kWh en la factura de gas natural

En la factura del gas natural, el kW no se utiliza como unidad de medida porque el gas no se mide con ningún tipo de potencia.

En su caso, el término de potencia se sustituye por el término fijo del gas, que viene definido por la tarifa de acceso de gas. Esta tarifa de acceso indica la cantidad de consumo de gas anual a la que el usuario tiene derecho. En caso de excederlo, se le aplicará la tarifa de acceso siguiente en el próximo año de contrato.

La parte del consumo de gas sí que está medida igualmente en kWh. Como hemos comentado, estos kWh se obtienen mediante la conversión de los m3 de gas a esta unidad de medida. El factor de conversión del gas natural es diferente en función de las condiciones en las que se encuentre el suministro, afectando, sobre todo, la altitud y la presión con la que llega el gas. Es lo que se conoce como la calidad del gas.

¿Cómo ahorrar en el precio del kW y del kWh?

Ahorrar en las facturas de la luz y el gas es uno de los principales objetivos de cualquier consumidor. Una forma segura de conseguirlo es atender al precio del kW y del kWh a la hora de elegir la tarifa de energía. En la factura de luz afectarán ambos precios, en la factura de la luz, el precio del kWh y del fijo del gas.

En la factura eléctrica se puede ahorrar de forma segura buscando el precio del kW lo más bajo posible. De esta forma, al igual que bajando la potencia eléctrica al mínimo necesario, es posible reducir el importe fijo de los recibos.

En cuanto al precio del kWh, se pueden tener en cuenta dos cosas:

  1. Una tarifa base con un precio fijo por el kWh durante todo el día. Estas tarifas permiten saber cuánto se va a pagar por el consumo de luz aproximadamente independientemente de la hora a la que se efectúe el gasto. Eligiendo una tarifa con un precio del kWh bajo, se podrá reducir el importe de las facturas.
  2. Una tarifa con discriminación horaria que distinga, al menos, dos franjas horarias durante el día. De esta forma, se aplica un precio del kWh según la hora del día a la que se consuma. Estas tarifas están indicadas para quienes cuentan con horarios y rutinas muy definidos. Concentrando la mayor parte del consumo en las horas con el precio del kWh más bajo (las horas valle), se podrá reducir el importe de las facturas de forma segura, pues el precio que se estará aplicando será inferior aún al de una tarifa base estándar.

Para ahorrar en la factura del gas es necesario comprobar la relación entre el precio por el término fijo del gas y el precio del kWh de gas natural. Por lo general, dependiendo de la tarifa de acceso contratada, se suele cumplir la siguiente relación:

Tarifas 3.1 (hasta 5.000 kWh/año)

 Precio bajo por el fijo del gas

 Precio del kWh un poco más alto

Tarifas 3.2 (>5.000 kWh/año ≤50.000 kWh/año)

 Precio alto por el fijo del gas

 Precio del kWh más económico

Esta diferencia responde a los requerimientos de la distribuidora de gas para mantener la conexión del suministro en uno y otro caso.

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