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Factura de luz y gas

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Cómo son las facturas de luz y gas

Las facturas de luz y gas son los comprobantes que reciben los clientes de las comercializadoras energéticas por el consumo que realizan durante un periodo establecido. El importe de estos recibos es el total resultante de la suma de varios conceptos relacionados tanto con el gasto de energía como con el tipo de contrato.

Los recibos de luz y gas pueden ser de diferentes tipos y según correspondan a un suministro u otro incluirán distintos elementos.


¿Qué es la factura energética?

La factura energética es el recibo que nos envía la comercializadora al final de cada periodo de facturación en el que se refleja cuánto debemos pagar por nuestro consumo de energía. Estas son tanto las facturas de luz como las de gas natural, o de cualquier otro tipo de suministro.

Los recibos de luz y gas son enviados por la comercializadora al consumidor, bien sea por correo postal o por email, dependiendo del tipo de factura que tengamos activada. Habitualmente se abonan mediante domiciliación bancaria, de modo que el cliente tenga que despreocuparse de pagar el suministro directamente.

En las facturas de la luz y el gas la compañía con la que tenemos contratadas nuestras tarifas nos informa del importe al que asciende el consumo que hemos realizado durante un tiempo determinado. Además, en ellas aparecen desglosados los términos con los que se corresponde el coste total: por el propio consumo, por la potencia, los impuestos, servicios añadidos...

Parte de este importe se destina a sufragar el coste que debe ser abonado a las distribuidoras de electricidad y gas natural por permitir el acceso a la red general de cada suministro.

Tipos de facturas energéticas

Las facturas de la luz y el gas pueden ser de distintos tipos. La primera diferencia, por supuesto, es si pertenecen a un contrato de luz, de gas natural, de otro suministro como el propano, o si es una factura dual.

Estas facturas aúnan los suministros de luz y gas en un mismo recibo si ambos están contratados con la misma compañía. Además, podemos distinguir los siguientes tipos de factura:

  1. Factura electrónica: a la que se puede acceder a través del área de cliente de la plataforma online de la compañía o que puede ser enviada al email del consumidor.
  2. Factura en papel: que es la que se envía por correo postal al domicilio del cliente.
  3. Factura mensual: que se corresponde con un periodo de facturación mes a mes, cada 30 días.
  4. Factura bimensual: que corresponde a un periodo de facturación de dos meses y se envía cada 60 días.

La estructura de todos los recibos energéticos es prácticamente la misma. No obstante, se diferenciará el tipo de concepto incluido en unos y otros. A continuación veremos cómo son en detalle las facturas de la luz y las facturas del gas por separado.

La factura de la luz

La factura de la luz es el recibo que se corresponde únicamente con el consumo energético de electricidad. Este recibo es enviado por la comercializadora eléctrica con la que esté contratada la tarifa de luz que hayamos elegido.

El recibo de la luz consta de 2 a 3 páginas y en ellas se detallan los siguientes conceptos:

  • Datos del contrato del suministro
  • Datos del titular y domicilio al que pertenece
  • Datos del consumo de electricidad

Elementos de la factura de la luz

Los elementos que se incluyen en la factura de la luz se estructuran en diferentes páginas. Veamos qué conceptos incluye cada una y qué significan.

 Primera página del recibo de luz

primera pagina de la factura de la luz

Primera página de la factura de la luz

  1. Logotipo de la compañía de luz
  2. Periodo de facturación, número de factura e importe total
  3. Resumen de la factura, con el desglose del importe total en conceptos generales
  4. Identificación del cliente y dirección del domicilio en el que está activado el suministro
  5. Información acerca del consumo eléctrico: evolución y detalle
  6. Datos del contrato de luz: número de contrato, el Código Universal del Punto de Suministro (CUPS), la potencia contratada, el tipo de tarifa de acceso y el importe correspondiente al peaje de acceso

 Segunda página del recibo de luz

segunda pagina de la factura de la luz

Segunda página de la factura de la luz

  1. Parte superior: gráfica explicativa con el detalle del destino de cada una de las partidas que abona el cliente a través del importe total. Este apartado se incluye para mayor transparencia hacia el cliente.
  2. Parte inferior: desarrollo del consumo eléctrico. En ella se refleja el importe por la potencia contratada, el gasto energético, el importe por el alquiler del contador de luz (si lo hubiera) y los impuestos aplicables.

 Tercera página del recibo de luz

En esta última página, por orden del Ministerio de Industria, debe incluirse determinada información que puede resultar de utilidad para el consumidor. Por ejemplo, la normativa vigente de contratación, la importancia del consumo responsable, etc.

Desglose del recibo de luz

El desglose del recibo de la luz se divide en dos grandes conceptos:

  1. Término de potencia: que indica cuál es el importe a abonar por la potencia contratada. Se calcula multiplicando el precio del kW por la potencia contratada y el periodo de facturación. Éste es el término fijo de la factura de la luz, ya que debe pagarse siempre, aunque no haya consumo. Es lo que hay que abonar por tener acceso a la red eléctrica, y en él va implícito el peaje que se paga a la distribuidora.
  2. Término de consumo: que indica cuál es el importe correspondiente al consumo de electricidad que ha hecho el usuario durante el periodo de facturación. Su cálculo se hace a través de la multiplicación directa de los kWh consumidos por el precio del kWh fijado en la tarifa de luz contratada. Esta es la parte variable del recibo, ya que si el consumo es inexistente, no deberá abonarse ningún tipo de coste estándar.

A estos dos conceptos han de sumarse los impuestos correspondientes, además de otros conceptos como el alquiler del contador o servicios añadidos.

  • Impuesto sobre la Electricidad: es el impuesto que ha de pagarse al Gobierno por el servicio. Se aplica a la suma del término de potencia y el de consumo. Para obtener el Impuesto sobre la Electricidad se multiplica el importe total x 1,05113 x 4,864%
  • Alquiler de contadores: es el precio que establece la distribuidora en concepto de alquiler del contador de la luz si el consumidor no lo tiene en propiedad, que es lo más habitual. El importe de este concepto suele rondar los 2€ y está fijado por el Gobierno para cada tipo de contador eléctrico.
  • IVA: es el Impuesto de Valor Añadido general de nuestro país. Éste impuesto se aplica al total de la factura, es decir, a la suma del término de potencia, de consumo, el alquiler del contador y el impuesto de electricidad. Actualmente este impuesto supone añadir el 21% al importe del recibo.

La factura del gas

La factura del gas es el recibo que se corresponde con el contrato por el suministro de gas natural. Al igual que en el caso de la electricidad, el recibo del gas incluye tanto los conceptos asociados al propio contrato como los referentes al consumo.

La estructura del recibo del gas es muy similar a la del recibo de luz. En este caso, los conceptos tienen diferente nombre, pero hacen referencia prácticamente a los mismos términos.

Elementos de la factura del gas

La factura del gas también se compone de varias páginas en las que vienen reflejados los distintos conceptos por bloques.

 Primera página del recibo del gas

  1. Logotipo de la compañía de gas
  2. Fecha de emisión del recibo y número de factura
  3. Datos del cliente y dirección del suministro
  4. Referencia del contrato
  5. Tarifa de gas contratada
  6. Datos bancarios del cliente donde se debe hacer el cargo de la factura
  7. Importe total de la factura
  8. Resumen de la factura
  9. Evolución del consumo de gas
  10. Información de interés para el usuario
  11. Datos de contacto de la compañía
ejemplo de factura del gas

Elementos de la factura del gas

 Segunda página del recibo del gas

  1. Tipo de consumo
  2. Periodo de facturación
  3. CUPS del gas
  4. Peaje de acceso
  5. Tarifa contratada
  6. Desglose del importe total en los diferentes conceptos del gas

Desglose del recibo de gas

Gran parte del importe total de la factura del gas se divide en dos términos: el término fijo del gas y el término de consumo.

  1. Término fijo del gas: es el equivalente al término de potencia en la luz. Este importe debe pagarse siempre, en cada factura. Corresponde a lo que debe pagar el cliente por tener activado el suministro de gas natural. Este importe se expresa directamente por €/mes.
  2. Término de consumo: que hace referencia al precio por la energía consumida durante el periodo de facturación. Este importe se calcula multiplicando kWh consumidos x precio del kWh x días del periodo facturado. Esta es la parte variable de la factura, la que permite estar a 0 si no se efectúa ningún tipo de consumo.

En este caso, además se incluyen los siguientes conceptos en relación a los impuestos y servicios añadidos.

  • Impuesto Especial sobre Hidrocarburos: impuesto que se aplica a las energías de origen hidrocarburo. Se aplica sobre la suma del término fijo y el de consumo. Se calcula multiplicando la energía consumida por el precio de 1 Gj (gigajulio). Para ello se convierten los kWh consumidos a esta unidad. Actualmente este precio es de 0'65 €/Gj, que son unos 0'00234 €/kWh.
  • Alquiler de contadores: el importe que ha de pagarse a la distribuidora por el alquiler del contador del gas. La mayor parte de los consumidores tienen el contador en alquiler, ya que esta opción implica bastantes ventajas frente a su compra, sobre todo en relación con el mantenimiento. La tarifa del alquiler del contador de gas la marca cada distribuidora y depende del tipo de contador y de la instalación que tenga el inmueble.
  • IVA: el Impuesto de Valor Añadido con el que se gravan todos los servicios en España. En este caso se aplica el 21% sobre el total de la factura del gas.

¿Cómo puedo pagar las facturas de luz y gas?

El pago de las facturas de luz y gas puede llevarse a cabo de tres formas:

  1. Por domiciliación bancaria, que es el método más empleado y cómodo para el cliente. Además, es la opción que prefiere la mayoría de comercializadoras.
  2. Con tarjeta de crédito, aplicable cuando el cliente no dispone de liquidez en su cuenta bancaria.
  3. Por transferencia bancaria, que es la forma menos común ya que conlleva la identificación del ordenante y su relación con el contrato correspondiente.

El consumidor tiene un plazo establecido para efectuar el pago de sus facturas. En caso de impago en este plazo estipulado, las compañías pueden ejercer su derecho a aplicar un interés de demora por el retraso. El corte del suministro sólo podrá ser efectuado por la comercializadora cuando hayan pasado 20 días naturales desde el último aviso de impago.

Según refleja la normativa, hay casos de extrema vulnerabilidad en los que la compañía no puede cortar el suministro hasta transcurridos otros plazos, dependiendo de la situación económica en la que se encuentre en consumidor.

 

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