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Consumo de luz en España 2016

Cuál es el gasto de electricidad en España en 2016

Conocer cuál es el gasto de electricidad de una vivienda ayuda a comprender el porqué de las facturas de luz. Además, es importante conocer cómo funciona el mercado y qué cambios sufre para saber en qué estado se encuentra y poder tomar decisiones correctas en cuanto al suministro del hogar se refiere.

En general, en España el consumo de luz ha subido en los últimos años, pero también se ha experimentado una subida generalizada del precio por el kilovatio hora (kWh) de luz.


¿Cuánta luz se consume en los hogares españoles?

El consumo de luz de los hogares españoles supone en torno al 20% del gasto de electricidad en España. Concretamente, el gasto anual de una vivienda se mueve en la horquilla de entre 2.500 y 5.000 kWh al año. La concreción de este dato depende de distintos factores relacionados con las características de la vivienda y de la familia:

  • Número de personas que habitan en la casa.
  • Zona geográfica en la que se encuentra el inmueble: continental, atlántica o mediterránea.
  • Tipología de la vivienda: unifamiliar o pisos en edificios.
  • Aislamiento de la vivienda.
  • Necesidad de calefacción y aire acondicionado.
  • Combinación del suministro eléctrico con otras energías como el gas natural.

Aún así, en lo que sí coinciden los consumidores es en utilizar el suministro de luz para disfrutar de las comodidades de su hogar, desde la iluminación hasta el aire acondicionado, pasando por la cocina y la calefacción.

Sin embargo, la energía demandada para cubrir cada una de estas necesidades ha ido variando con el tiempo, debido a la incursión de otras fuentes de energía, en algunas ocasiones más baratas que la electricidad.

 

*Agua Caliente Sanitaria.

¿Cuál ha sido la evolución del consumo de luz?

La evolución del consumo de electricidad en España debe mirarse con la perspectiva abierta de la demanda de sectores industriales y de los nuevos hábitos y necesidades de consumo en los hogares. Así, en términos generales, la evolución del consumo en España ha sido al alza en estos últimos años, después de que estuviera en descenso durante seis años casi consecutivos antes de 2015.

 

Sin embargo, como queda reflejado en la tabla del primer epígrafe, los cambios en la utilización de electricidad para fines concretos dentro del hogar se ven influidos por el uso de otras energías. Así, el repunte en el consumo general de luz obedece más a un criterio de recuperación económica (por el que las industrias producen más y en las viviendas se mejora el equipamiento) que a la apuesta por este suministro en lugar de por otras alternativas.

Consumo eléctrico en Europa

En líneas generales, el consumo de electricidad en Europa es bastante parecido al de España. No obstante, al igual que sucede dentro de nuestro propio país, las condiciones climáticas y el acceso a otros recursos energéticos de cada lugar influyen notablemente en el total de consumo de electricidad.

La inclusión del como fuerte alternativa a la electricidad para los usos de más consumo (calefacción, agua caliente sanitaria y cocina), explica que en muchos de los países de Europa el nivel de consumo de luz haya bajado considerablemente.

En el siguiente gráfico podemos ver la diferencia en el gasto de electricidad entre países y cuál ha sido la evolución del consumo en cada uno de ellos entre 2005 y 2014.

 

¿Qué electrodomésticos son los que más consumen?

Los electrodomésticos suponen más de la mitad del consumo de la . De ahí que controlar el gasto energético que hace cada uno sea vital para mantener el recibo de luz alejado de importes estratosféricos.

En este sentido, es importante tener en cuenta el concepto de . La calificación energética de cada aparato define cómo es de eficiente y, por ende, cuánta energía necesita consumir para funcionar.

El gasto que supone cada electrodoméstico en el recibo de luz depende en gran medida del tipo de tarea que deba llevar a cabo. Además, también influye el tiempo que estén enchufados a la corriente.

Tomando como referencia un estudio del IDAE sobre el reparto del consumo doméstico, en el que se calcula la responsabilidad de cada aparato sobre el consumo total de luz, podemos afirmar que los son:

  1. Frigorífico, que puede suponer el 30'6% del consumo total.
  2. Televisión, con una responsabilidad del 12'2%.
  3. Lavadora, que consume el 11'8% del total.
  4. Aparatos en stand-by, que juntos suman el 10'7%.
  5. Horno, cuyo uso, aunque más ocasional que el resto, puede ascender al 8'3 del total.
  6. Ordenador, que aunque no es el aparato que más energía requiere para funcionar, su gran tiempo de uso hace que pueda suponer el 7'4% del consumo total.

¿De qué depende el importe de la factura de luz?

El importe total de la factura de la luz se compone de la suma del término de potencia y el término de consumo. La parte fija es la de la potencia, que depende de la que tenga la vivienda y del precio por el kW. El consumo corresponde al gasto de electricidad que se haya hecho, y depende exclusivamente del .

España es uno de los países de la Unión Europea con las facturas de luz más altas para consumidores domésticos, es decir, para los hogares y pequeños negocios que consumen entre 2.500 y 5.000 kWh de electricidad anual.

Y es que entre que tiene uno de los precios de la luz más caros y que prácticamente la mitad del recibo corresponde a tasas e impuestos, a los consumidores les resulta prácticamente imposible abaratar el coste total de sus facturas.

De hecho, desde 2008 hasta la reforma eléctrica del 2014, el precio de la luz aumentó el 50% debido en gran medida al incremento de las tasas e impuestos que hay que abonar en la factura de la luz.

Veamos cuál es el precio del kWh de la luz en los países de Europa, en euros.

 

¿Cómo ahorrar en el recibo de luz?

Aun con todo, es posible teniendo en cuenta algunas consideraciones, como la tarifa de luz contratada, la potencia eléctrica que necesita la vivienda o el uso responsable de los electrodomésticos.

 Elegir la mejor tarifa de luz

adecuada puede suponer un gran ahorro en el recibo eléctrico. En el mercado energético existe una gran cantidad de tarifas diferentes, distinguiendo en primer lugar entre las tarifas de luz del mercado regulado () y las del mercado libre eléctrico.

A la hora de optar por una u otra es imprescindible tener en cuenta tanto el precio por la potencia como el precio del kWh que define cada una. Además, es interesante conocer si se puede disfrutar de algún tipo de descuento en alguno de los conceptos de la factura, de forma que pueda reducirse el importe total aunque sea por un tiempo determinado.

La discriminación horaria es una buena opción para ahorrar en el recibo de la luz. Con esta modalidad tarifaria se puede disfrutar, al menos, de dos precios diferentes de la luz durante el día. Así, concentrando al menos el 33% del consumo en las horas valle -las más baratas- se puede reducir el recibo de la luz hasta en un 20%.

Incluso sin adaptar nuestro consumo a las horas más baratas de la luz, con la se compensa con creces el consumo fijo efectuado en las horas más caras, las horas punta.

En cualquier caso, antes de contratar una tarifa eléctrica es interesante utilizar un que nos oriente sobre cuál es la tarifa disponible en el mercado que mejor se ajusta a nuestras necesidades.

Por otro lado, si además del suministro eléctrico se utiliza alguna otra energía en casa, puede ser interesante para el consumidor contratar una que aúne ambos suministros en un único recibo. Este tipo de tarifas habitualmente ofrece atractivos descuentos aplicables al consumo o al fijo de cada una de las energías.

 Reducir la potencia contratada

Como ya hemos visto, la potencia contratada es la que define el importe a pagar por el término fijo de la luz. Es decir, el término de potencia debe pagarse siempre, aunque no se produzca consumo.

En este sentido, se deduce que cuanta menos potencia contratada tengamos, menos pagaremos en las facturas de luz. Y es por esta razón por la que es una forma segura de ahorrar en los recibos de luz, aún sin modificar en ningún aspecto nuestros hábitos de consumo de luz.

Bajar la potencia eléctrica tiene un coste operativo de 9'04 € + IVA, que son los derechos de enganche correspondientes a la actualización de la nueva potencia. Sin embargo, este importe sólo debe abonarse una única vez -aparecerá incluido en la factura de la luz siguiente a la realización del cambio.

Ten en cuenta que el cambio de potencia contratada sólo puede hacerse una vez al año, por lo que es recomendable que antes de hacer cualquier modificación hagas el que necesita tu vivienda para ofrecerte todas las comodidades que deseas.

De esta forma, harás la bajada de seguro y sin pasarte. Piensa que si bajas demasiado la potencia habrá electrodomésticos que no puedas utilizar a la vez, y deberás aguantar esta situación hasta que puedas de nuevo.

 Uso eficiente de la energía

Aunque el uso de electrodomésticos que implican una gran demanda de energía sea obligatorio, siempre es posible utilizarlos con cabeza y ser responsable en cuanto al gasto de luz que suponen y al coste que eso implica en la factura a final de mes.

La etiqueta energética de cada uno es clave para controlar el gasto total perteneciente al conjunto de los electrodomésticos de la vivienda. Obviamente, cuanto mejor sea su calificación, más podremos ahorrar en el recibo de la luz.

En cuanto a las buenas prácticas que pueden llevarse a cabo para evitar el derroche de energía, destacamos las siguientes:

  • Sustituir las bombillas tradicionales o halógenas por luces LED o de bajo consumo.
  • Terminar de cocinar con el calor residual del fuego.
  • Llenar la lavadora y programar lavados cortos.
  • No dejar los aparatos en stand-by.
  • Utilizar regletas con interruptor para asegurarnos de apagar por completo todos los aparatos.
  • Aprovechar programas en frío en la lavadora y en el lavavajillas.
  • Evita utilizar la plancha para una única prenda de ropa.
  • No abras constantemente la nevera y regula su temperatura en función de la cantidad de alimentos que tengas dentro.
  • Evita la acumulación de escarcha en el congelador, ya que disminuye notablemente su capacidad para enfriar.
  • Revisa que no haya rendijas en puertas y ventanas por las que se pueda escapar la temperatura del interior.
 

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